El palacio de “Marly”

El palacio de “Marly”, se construyó durante la visita de Pedro I, en el año 1717, en la residencia del rey francés, Luis XIV, en Marly-le-Roi. Ésta se consideraba la más modesta residencia y, al mismo tiempo, contaba con una de las construcciones más elegantes de Peterhof.

Tres años después de visitar Marly-le-Roi, el más alto emperador, Pedro I, ordenó construir una casa similar sobre su tierra, indicando que no copiaría exactamente el prototipo de la residencia del rey francés Luis XIV.

El palacio de “Marly” fue construido en un período de tres años, entre 1720 y 1723. Para la construcción de este, se encontraba a cargo un reconocido arquitecto llamado Johann Braunstein. Quizás lo más destacable del palacio es su excelente ubicación. Se encuentra sobre un puente artificial entre la gran Marly Pond y los estanques sectoriales. Además, justo enfrente del elegante edificio blanco, se extiende una superficie lisa ideal, con un estanque artificial, creando una imagen surrealista de un enorme espejo, que refleja dicho palacio.

Cabe destacar que la construcción original estaba prevista para una sola planta, y la decisión de añadir un segundo piso fue del emperador. La idea del monarca fue sido un éxito sorprendente; ya que ha ayudado a que el proyecto sea más proporcional, completo y armonioso. A pesar del hecho de que el palacio “Marly” es uno de los edificios más modestos, para muchos, se convirtió en uno de los lugares favoritos de Peterhof. No es de extrañar, pues tiene 12 habitaciones que cuenta con hermosas fachadas decoradas con detalles concisos, por lo tanto, el palacio “Marly” ha sido y sigue siendo quizás uno de los lugares más cómodos de la región.

Este palacio se ha utilizado siempre para que puedan hospedarse personas nobles; sin embargo, hacia mediados del siglo XVIII, este se convirtió, paulatinamente, en un museo, ya que posee diversos monumentos, tales como el armario de Pedro I, que fueron expuestos al público visitante.

Hoy en día el palacio “Marly” cuenta con objetos únicos, así como un abrigo del emperador Pedro I y una capa bordada por Andreya Pervozvannogo. Además de esto, hay algunos libros que son poco comunes, una mesa con tablero de “pizarra”, entre otras cosas. Con respecto a la segunda planta, en él se pueden observar diferentes obras de arte, pertenecientes a una colección no muy conocida de pintores holandeses, flamencos e italianos de los siglos XVII y XVIII, tales como el Silo, la Cigüeña, Belotti, Celesta, entre otros.

Después de recorrer el palacio, debes asegurarte de tomar un poco de tu tiempo para dar un paseo por el jardín Marlinsky el cual está dividido por un gran estanque entre el Jardín Baco y el Jardín Venus (el más cercano al mar), que, a pesar de su encanto, ha estado perjudicado en el sentido utilitario, pues en el Jardín Venus se cultivan diferentes tipos de frutas (sin embargo, cabe mencionar que se trataron de cultivar uvas Bacchus, pero no se tuvo el éxito que se esperaba).

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